Alopecia

La alopecia es la pérdida anormal del cabello, y a menudo se utiliza indistintamente con el término calvicie. Entre los tratamientos para la alopecia más conocidos, está el uso de shampoo y acondicionador.

Puede afectar al cuero cabelludo y a otras partes de la piel con pelo, como las pestañas, las axilas, la región genital y la barba.

Causas

En la causalidad de la alopecia androgénica hay que tener en cuenta dos variables: la hereditaria y la hormonal. Al tratarse de una herencia dominante poligénica, se desconoce el gen responsable del componente hereditario.

El elemento hormonal se basa principalmente en las hormonas masculinas, o andrógenos, que actúan sobre los folículos pilosos genéticamente predispuestos, produciendo una contracción creciente hasta que se vuelven totalmente atróficos y fibróticos.

La etiología de la alopecia areata es desconocida, pero puede ser precipitada por condiciones de estrés y tiene un componente autoinmune en algunos casos.

Además, la caída de cabello se debe a diversas causas, como una dieta inadecuada, dificultades tiroideas, falta de hierro, infecciones, estrés, anemia y exceso de cosméticos (tintes, etc.).

Diagnóstico

Para diagnosticar la alopecia debe realizarse una historia clínica detallada. Puede ser necesario un análisis de sangre para descubrir cualquier cambio que pueda explicar el aumento de la pérdida de cabello.

En casos extremos, sobre todo en la alopecia cicatricial inflamatoria, debe realizarse una biopsia del cuero cabelludo con su correspondiente análisis histológico. Además, es fundamental realizar un examen y un diagnóstico exhaustivos de la pérdida de cabello de cada paciente para descubrir la causa exacta de la caída del cabello y seleccionar el tratamiento más eficaz.



Menstruación y anticonceptivos

Una perspectiva más amplia de la fertilidad tiene en cuenta otros factore, además de tener un hijo biológico. La fertilidad es una relación a largo plazo con uno mismo, más que una condición física.

Una de las mayores preocupaciones de las mujeres en las últimas décadas ha sido la salud reproductiva, que está estrechamente relacionada con el uso de anticonceptivos. Desde la antigüedad, la gente ha buscado y aprendido formas de evitar el embarazo. Por ejemplo, los egipcios perfeccionaron la gestión del ciclo lunar y la herboristería anticonceptiva.

Millones de mujeres han tenido la libertad de elegir el momento adecuado para tener hijos, si así lo desean, así como de disfrutar de la sexualidad sin preocuparse por el embarazo cuando no es el momento ideal, gracias a una nueva era de tecnologías anticonceptivas que surgieron en el siglo anterior.

La importancia de seguir nuestro ciclo menstrual

Cuando una mujer utiliza anticonceptivos hormonales, su ciclo menstrual sufre una serie de cambios a los que deben prestar atención, ya que su sangre menstrual contiene información sobre los procesos de nuestro ciclo fértil.Además, deben entender cómo funciona el método anticonceptivo que eligen, también es crucial porque así podrán comprender cómo cambia nuestro ciclo menstrual y, en consecuencia, elegir la mejor opción para nosotras.

¿Cómo afecta el uso de anticonceptivos hormonales en la sangre menstrual?

Las mujeres tienen ciclo reproductivo que es un sistema complejo que varía mes a mes y que les proporciona información vital sobre su cuerpo y su asimilación ambiental. Los anticonceptivos hormonales, como los anticonceptivos orales, suprimen este ciclo natural porque contienen hormonas sintéticas (progestina y estrógenos), que engañan al ovario orquestando una falsa ovulación al inhibir la maduración del óvulo. Como resultado, el endometrio sigue desarrollándose y se libera en forma de menstruación, pero el ciclo natural no se completa.