La alopecia es la pérdida anormal del cabello, y a menudo se utiliza indistintamente con el término calvicie. Entre los tratamientos para la alopecia más conocidos, está el uso de shampoo y acondicionador.
Puede afectar al cuero cabelludo y a otras partes de la piel con pelo, como las pestañas, las axilas, la región genital y la barba.
Causas
En la causalidad de la alopecia androgénica hay que tener en cuenta dos variables: la hereditaria y la hormonal. Al tratarse de una herencia dominante poligénica, se desconoce el gen responsable del componente hereditario.
El elemento hormonal se basa principalmente en las hormonas masculinas, o andrógenos, que actúan sobre los folículos pilosos genéticamente predispuestos, produciendo una contracción creciente hasta que se vuelven totalmente atróficos y fibróticos.
La etiología de la alopecia areata es desconocida, pero puede ser precipitada por condiciones de estrés y tiene un componente autoinmune en algunos casos.
Además, la caída de cabello se debe a diversas causas, como una dieta inadecuada, dificultades tiroideas, falta de hierro, infecciones, estrés, anemia y exceso de cosméticos (tintes, etc.).
Diagnóstico
Para diagnosticar la alopecia debe realizarse una historia clínica detallada. Puede ser necesario un análisis de sangre para descubrir cualquier cambio que pueda explicar el aumento de la pérdida de cabello.
En casos extremos, sobre todo en la alopecia cicatricial inflamatoria, debe realizarse una biopsia del cuero cabelludo con su correspondiente análisis histológico. Además, es fundamental realizar un examen y un diagnóstico exhaustivos de la pérdida de cabello de cada paciente para descubrir la causa exacta de la caída del cabello y seleccionar el tratamiento más eficaz.
